Compartimos contigo una serie de seis posts, de la mano de Carlos Andreu, que reflejan un viaje casi iniciático que en Cookie Box hemos vivido en los últimos años para dar nuevas soluciones a viejos problemas.

Durante el mes de marzo hemos compartido contigo una serie de seis posts, de la mano de Carlos Andreu, que reflejan un viaje casi iniciático que en Cookie Box hemos vivido en los últimos años para dar nuevas soluciones a viejos problemas, como anticipamos en el primer post de la serie.

El segundo, ¡Ya soy consultor!, nos llevó a las esporádicas incursiones en formación de ventas, suficientes para aprender cómo una nota media era todo lo que bastaba para dar validez a un modelo obsoleto y a la reputación de un formador.  No existian indicadores ni métodos adecuados para medir el volumen de conocimiento transferido. Un sistema obsoleto que necesitaba cambiar.

Y esto se acusaba más si cabe con la incorporación de la Generación Y a las empresas, que obligaba a establecer una formación distinta, unas nuevas relaciones profesionales.  La comunicación y el desarrollo debían centrarse en una nueva perspectiva. Para provocar la transformación de las empresas, llegó el momento del  Edutainment en las base de los nuevos métodos de Cookie Box, el uso de la tecnologia y el arte.

El desarrollo de herramientas como Dramanagement, Y-Games, Bizzcommic, TalentApp, Management & Arts y workshops bajo esa nueva filosofía nos abocó a una tendencia cultural imparable: el transmedia.

En nuestra búsqueda de nuevas herramientas de (trans)formación, descubrimos cómo el videojuego podía ayudarnos en nuestra tarea con managers y en retos de formación y comunicación interna. Una visita a la Dome de La Salle y conocer a Oscar García Pañella hizo brillar una idea nueva en nuestra cabeza: ¡”(No)  es el videojuego, estúpido!”

Esa idea planteó que lo que podía ayudarnos a ayudar no era el propio videojuego sino sus mecánicas, claramente ligadas a motivaciones, al placer, al cambio. Llegó el eureka de la gamificación y el storytelling cuando conocimos a Bill Baker y nos encontramos en un punto en que esas dos herramientas son las bases sobre las que construimos nuevas respuestas a viejos problemas.

Han sido 6 años de viaje que nos han dirigido a plantearnos herramientas, propuestas y respuestas centradas en experiencias memorables, en integración e implicación. En dar una alternativa a un sistema obsoleto integrando a las nuevas generaciones en la empresa, usando herramientas que unen arte, management y tecnología.

Y como ésto no para nunca, yo sigo grabando con mi GoPro. En un tiempo les explico…