A estas alturas de SXXI, la nota que evaluaba al formador no puede ser indicador de nada. Porque el formador ha muerto. Ha quedado superado por el Storytelling y la Gamificación.

Con esta nueva incorporación de talento por parte de Oscar García-Pañella (¿en qué unidad de medida se mide el talento?), tal como acabábamos nuestro anterior artículo, (No) es el videojuego, estúpido!, seguimos nuestro camino Transmedia, sin olvidar en ningún momento que la funcionalidad de nuestras producciones es lo que les da sentido.

Y por lo tanto, la fase crítica en nuestra labor de consultores es aquella en la que sondeamos, indagamos, preguntamos, buscamos historias en las organizaciones. Historias de conflictos entre personas con diferentes criterios, de problemas derivados de resultados insuficientes, o de insatisfacciones de clientes. Sólo las buenas preguntas nos pueden conducir a una nueva historia para ser desplegada en la organización a través de Transmedia.

En este sendero, de nuevo la fortuna se alió con Cookie Box poniéndonos en medio del camino más talento. Talento complementario y global, en la cabeza de buenas personas, abiertas a compartir y colaborar. Así, trabajando en un Proyecto para Relais Chateaux, conocimos a Bill Baker, maestro de Storytelling, que nos enseñó a ir un poco más allá, y a saber  que, en muchas ocasiones, no basta con hacer preguntas para “cazar” historias en las organizaciones.

Bill desarrolló un método (StoryFinding) para discernir, de entre las múltiples variables e historias que se pueden escoger en un determinado momento en una organización, cuál es la historia que hay que explicar. Los ingredientes de la historia correcta, y cómo hay que activarla.

Cookie Box es una organización porosa, abierta al talento, a aprender cada día, a incorporar conocimientos, a compartirlos. Y ello se produce a una gran velocidad. Nuestro reto es compactarlo, destilarlo y ponerlo al servicio de las organizaciones, que necesitan más que nunca dinamizadores y aceleradores de cambio. Y necesitan seguridad de que sus esfuerzos en formación, desarrollo y comunicación, se van a traducir en resultados.

A estas alturas de SXXI, la nota que evaluaba al formador  no puede ser indicador de nada. Porque el formador ha muerto. Y las empresas que se dedican a la consultoría, muy pronto no se podrán encoger de hombros cuando la empresa que les contrata pregunte ¿cómo podemos medir el impacto de este esfuerzo?

En este sentido en CookieBox estamos emocionados con el Proyecto que estamos iniciando con una empresa del sector retail: los profesionales que trabajan en las tiendas van a contar con una plataforma de formación y comunicación interna gamificada, en la que van a tener que, durante un año, superar misiones aplicando conductas de éxito, competir y compartir. Pero con la particularidad de que el cumplimiento de las misiones y la progresión en el juego, va a estar totalmente vinculado a los indicadores de gestión de la tienda.

La secuencia tradicional formación-plan de acción-medición de impacto, queda superada por la Gamification: una historia en la que la formación, la acción y la medición, tienen lugar en la misma experiencia. Y lo más importante: una experiencia placentera gracias al arte y a la tecnología.

El placer es un elemento que se ha negado durante años a los procesos de formación. Pero los directivos y los clientes del futuro ya no están dispuestos a sacrificar alguno de los dos factores

En Cookie Box lo tenemos presente, y por esto aparecen Proyectos como Ambient Management, espectacular fusión entre música electrónica y Management, liderado por Dolça Freixes.