Cuando quedo para comer con mis amigos me preguntan con frecuencia si he cambiado de trabajo. Y mi primera respuesta siempre es la misma: no, sigo en Cookie Box!

Las obligaciones de todo tipo que todos tenemos al superar los 40 hacen que con algunos amigos sólo puedas verte para comer de vez en cuando. Y como es lógico, hablas de tus cosas, y de tu trabajo, y de los proyectos en los que estás involucrado en aquel momento. Y cuando lo hago, con frecuencia, mis amigos me preguntan si he cambiado de trabajo. Y mi primera respuesta siempre es la misma: no, sigo en Cookie Box.

Y como nuestro estratega digital siempre nos recomienda que escribamos posts sobre aquello que te das cuenta que estás repitiendo una y otra vez, me van a permitir ustedes que, a partir de hoy y durante el mes de marzo, les cuente la película de los hechos según mi perspectiva.

Espero que los guionistas de nuestro cine para empresas no lo consideren intrusismo por mi parte, ya que me he limitado a extraer la GoPro que instalé allá por el 2007 bajo mi cuero cabelludo y a enlazar los cortes más relevantes que explican nuestra concepción de la relación entre las personas y las empresas.

No será pues, un homenaje a las personas que han colaborado para llegar hasta aquí; no habría espacio. Ni un discurso institucional por capítulos. Pero durante seis años hemos vivido un viaje casi iniciático que nos ha llevado a descubrir nuevas formas de hacer las cosas en las empresas, de solucionar viejos problemas desde nuevas perspectivas. Y mi obligación es compartir algunas de las cosas que hemos aprendido, como lo ha hecho tanta gente nos ha iluminado.

Empezaré por el proceso que nos llevó a decir basta al modelo formativo establecido. Seguiré por nuestros primeros pasos en el edutainment, para alcanzar el punto en que estallaron las fronteras de los géneros y descubrimos que la manera de combinar nuestras herramientas tenía un nombre: transmedia. Ya en la historia contemporánea de esta empresa, compartiremos el placentero “momento eureka” que vivimos a día de hoy gracias a la gamificación.

He rescatado las primeras imágenes de mi cámara subjetiva, las de mi aterrizaje en el atractivo mundo de la consultoria. Y quiero compartir con ustedes cómo mis sentimientos iniciales de sorpresa, ansiedad y euforia, se transformaron rápidamente en algo inimaginable.

¿Quieres saber qué fue?