En el contexto actual de digitalización, interconexión y aceleración ( conocido ya como VUCA) las empresas no podemos permitirnos el lujo de tomar decisiones analizando y actuando solamente sobre algunas causas concretas de los problemas a los que nos enfrentamos. La complejidad de la nueva realidad demanda, sobre todo, dejar de poner en el centro de nuestros análisis estratégicos a nuestra propia organización para pasar a ponerlo en “todo lo demás”

Veamos por qué se precisa más que nunca una visión global del entorno y una conexión sistémica entre los tradicionales “departamentos” de las empresas. 

Cada vez más, los retos a los que se enfrentan las empresas deben encararse con multitud de iniciativas y proyectos multidisciplinares, muchas veces disruptivos, que deben ser gestionados de manera ágil, con elevados niveles de autonomía y gran velocidad a la hora de tomar decisiones y ejecutarlas.

Por esta razón, las organizaciones trabajan para incorporar una nueva manera de funcionar en la que ECO sustituye a EGO, como vemos en esta ilustración que ha compartido en las redes, entre otros, @therealbanksy:

En efecto, las jerarquías dejan de existir, porque “los jefes” están fuera y se llaman clientes. Unos clientes cada vez más exigentes e informados, en una era en la que todos estamos expuestos y ya no vale “comunicar lo que somos”, sino que “lo que somos es es lo que realmente comunicamos”. Nos encontramos en una nueva era que nos obliga, por tanto, a ser más coherentes y transparentes (GlassBoxes). Una era llena de nuevos competidores que amenazan con dejar sin sentido nuestra propuesta de valor actual, seduciendo a estos clientes exigentes e informados que buscan experiencias y que tienen elevadas expectativas sobre cada uno de los contactos con nuestra empresa (Momentos de la Verdad – MOTs).

Superar estas altas expectativas requiere creer que la innovación es más que un concepto semi-artificial explotado para comunicar modernidad. Necesitamos innovación real. Innovación disruptiva, divergente, que aporte diferenciación sustancial. Que nos lleve a océanos azules en los que nuestra compañía navegue de manera plácida generando alto valor a los clientes y a la propia empresa. Y, además, que nos lleve rápidamente. Para ello, la innovación debe formar parte del ADN de la compañía, y sólo se puede hacer a través de una sincera empatía con el entorno, poniendo el foco de manera decidida en la observación de sus necesidades presentes y futuras. ¿Cómo? Poniendo método, talento y energía en crear soluciones disruptivas que den respuesta a necesidades no resueltas del mercado y comercializarlas de manera rápida.

Todo lo anterior sólo se logra con equipos autónomos de alto rendimiento, motivados, capacitados y eficientes, que necesitan ser liderados por personas que les inspiren, les apoyen, les capacitan, les permitan el error, les den feedback de manera continua…

En resumen, hablamos de cuestiones (escuchar al mercado, enfocar prioridades, actuar como un equipo y medir siempre la satisfacción) que requieren una atención especial, constante y rigurosa, para poder defender nuestra posición en el mercado y aspirar a convertirnos en uno de sus agentes relevantes. Y la tecnología y el conocimiento que permiten diagnosticarlas y desarrollarlas adecuadamente ya está disponible.

Esta es la razón por la cuál hemos creado Zéteris.