Los videojuegos fueron nuestra siguiente parada en la búsqueda de nuevas herramientas transmedia, junto al Dramanagement. Y en ellos descubrimos que, en realidad, ¡no es el videojuego! lo que podría ayudarnos a mejorar.

Tras el descubrimiento del Transmedia Storytelling como punta de lanza de nuestra nueva forma de hacer las cosas, tal como te comentaba en el artículo ¡Es Transmedia!, teníamos que seguir dando pasos en la misma dirección consolidando nuestro modelo.

El mercado de los videojuegos se afianzaba en el mundo como el primer sector en la industria del entretenimiento, y el nivel de penetración de la cultura del videojuego en todos los ámbitos no paraba de crecer. Con esto, decidimos investigar a fondo sobre cómo el videojuego nos podía ayudar de verdad en nuestra misión de ayudar a las empresas y a los managers en su comunicación interna, en sus procesos de cambio y de desarrollo.

Una enérgica y entusiasta estudiante de Esade, Silvia Ollé, decidió hacer de ello el objeto de su trabajo de fin de carrera. Traté de ayudarla en el diseño, y juntos decidimos que sería interesante llevar a cabo una serie de entrevistas con grupos de personas involucradas en la industria del videojuego: Desde Game Designers hasta ejecutivos, pasando por compradores de las principales cadenas de tiendas de productos de ocio y electrónica, y acabando por universidades en las que se investiga y forma en estas disciplinas.

Un afortunado día, en uno de nuestros encuentros para hacer seguimiento, me habló entusiasmada de una persona que le había atendido muy amablemente y que le explicó cosas que quería que escuchara en primera persona. Así, fuimos a visitar a Oscar García Pañella a un maravilloso espacio: La Dome de La Salle. Un lugar inspirador, y referente en Europa en la docencia de disciplinas multimedia. Aquel día intuí que algo grande acabábamos de descubrir, aunque en realidad estaba lejos de comprender lo que había ocurrido.

Volví a ver a Oscar  a las pocas semanas con Jaume Castelló y Sergi Corbeto para seguir hablando y le explicamos nuestro proyecto de hacer un Videojuego para la asignatura Strategic Sales Management del MiMM de Esade.

A las pocas semanas, acudí de nuevo, invitado a presenciar las presentaciones de los trabajos de fin de Master en Creación, Diseño e Ingeniería Multimedia. Presencié como se presentaban 3 trabajos. Uno de ellos en concreto me dejó en estado de shock: una empresa se enfrentaba a un cambio estratégico y por lo tanto complejo y profundo. Deseaban pasar de operar en un mercado profesional  a hacerlo también en el mercado doméstico. Pues bien, una aplicación totalmente concebida bajo criterios de Gamification servía de soporte fundamental para ayudar en dicho proceso de formar, informar, persuadir y acompañar  al cliente en su proceso de compra como nunca había visto.

“No es el Videojuego, estúpido!” es lo que mi cabeza no paraba de repetir. Desde aquel momento, Cookie Box no sólo cambió su idea de lo que debía ser su marca de videojuegos Y-Games, sino que se inició un proceso de transformación profunda de la manera de entender nuestros servicios.

Los métodos y conceptos utilizados por ellos se basaban, por encima de todo, en un riguroso análisis de los comportamientos humanos. Palabras como motivación extrínseca e intrínseca, curva de aprendizaje, curva de interés o puntos de experiencia se pronunciaban con total propiedad … ¡en las presentaciones de un Master en Multimedia!.  Hoy tenemos el orgullo y la fortuna de decir que Oscar García Pañella, entonces Jefe de Estudios de aquella maravilla, es también miembro destacado de la Comunidad CookieBox, trabajando codo con codo en proyectos de Gamificación.

¿Cómo acababa esta historia?