Estamos más preparados para aprender a través de los juegos y las historias que de las reglas. Con la gamificación podemos hacer de nuestro entorno algo divertido, apasionante y memorable.

GameLab, uno de los principales eventos mundiales en el ámbito de lo formativo, la difusión y el negocio digital de los videojuegos y el ocio interactivo, regresó a Barcelona en su IX edición. En esta feria se reúnen año tras año estudios de videojuegos, editores, distribuidores, plataformas, fabricantes de hardware, sociedades de inversión, medios de comunicación, universidades… ¡y Cookie Box!

A lo largo de los tres días que duró el GameLab se sucedieron múltiples conferencias de profesionales del mundo de los videojuegos, en sus múltiples variantes. Uno de los temas que surgió con fuerza fue el debate entre los dos modelos de videojuego más importantes en la actualidad: el F2P (Free to Play) y las producciones AAA (big budget commercial games).

“¿Qué modelo es mejor?” era la pregunta clave y  fue revelador ver cómo, según su implicación con un modelo o el otro, la mayoría de los ponentes daban su opinión (siempre basada en datos, que siempre hay datos favorables para todo el mundo) sobre el tema.

Por ejemplo, según Horacio Martos (CEO en Social Point), “el hecho de que los juegos F2P estén diseñados para satisfacer a un público más diverso les da un potencial superior”, a lo que Patrice Desilets (ex Ubisoft, creador entre otros de Prince of Persia y Assassin’s Creed) le respondía que “la fantasía es la razón por la que jugamos, y en este sentido los juegos F2P no pueden competir con los AAA”.

Lo que es una realidad, no obstante, es que los juegos a través de las redes sociales y aplicaciones móviles están en un período de gran crecimiento. Y es muy importante tener esas plataformas presentes en los desarrollos.

Pero, como dijo Corey King (¡y qué gran verdad!) el aspecto social de un juego, ese aspecto que todos buscamos y que tanto nos gusta en Cookie Box para proporcionar ‘fun & engagement’ a nuestros usuarios, no depende de la plataforma que se utilice. La clave está en la historia, las dinámicas, el gameplay.

Y tiene toda la razón.  De lo que se trata en un juego (y, obviamente, en un sistema gamificado como los que diseñamos en Cookie Box) es de dar al usuario los placeres y emociones que él busca. Porque, como diría Michel Ancel (CEO en Ubisoft), “los seres humanos estamos más preparados para aprender a través de historias que a partir de reglas”. Según él mismo, el verdadero potencial de los videojuegos está en el hecho de que “cuando juegas eres el actor principal. Eres el elemento central de la situación, así que todas las emociones caen en tu posición”.

Jesse Schell, uno de los diseñadores de videojuegos más reputados a nivel mundial, lo resume en una frase: “no nos tiene que importar la llave (la tecnología), nos tiene que importar el cerrojo (la psicología)”. La tecnología es simplemente una herramienta para conectar con el usuario con los elementos necesarios para proporcioarle una experiencia memorable.

Y en Cookie Box lo tenemos clarísimo. Los juegos tienen un potencial enorme debido a su capacidad de provocar emociones, de motivarnos, de hacer más divertida nuestra actividad diaria. Hagamos de nuestro entorno algo divertido, apasionante y memorable. ¡Gamifiquemos!

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