¿Gamification? ¿Serious Games? No está de más empezar con algunas definiciones que nos ayuden a situarnos en este apasionante mundo

Continuamos la serie de artículos sobre gamificación de Oscar García Pañella cuya primera parte puedes leer en el post Misión: yo gamifico, tú gamificas, ella gamifica… (I)

175 XP. Empecemos por los Serious Games. Confieso que odio el término, aunque “acuñado está”. Y es que no son serios precisamente, y esa es la cuestión. Los juegos serios son aplicaciones basadas en la teoría del diseño de juegos creadas con un propósito último distinto al puro entretenimiento, que también. Por suerte, hay otros términos como Applied Games, en genérico, y Exergames (ligados al ejercicio, a la recuperación en fisioterapia y deporte), Newsgames (ligados al periodismo, a las noticias y a los medios de comunicación), Games for Health (ligados a la medicina y a la salud), Edugames (ligados a la educación y a la formación), Advergames (ligados a la publicidad), ARG (o juegos de realidad alternativa aplicables a talleres, por ejemplo) entre tantos otros. ¿Tantos nombres para una cosa? Debe de ser relevante.
Quienes se dedican a la gamification saben que es algo tan gratificante como serio, y con futuro. Algunos han convertido sus juegos de niños en una profesión.

Como decía Marshall McLuhan: “Quien piense que hay diferencias entre aprender y divertirse es que no tiene ni idea de lo primero ni de lo segundo”.

225 XP. ¿Y la gamificación? Bueno, estamos ante dos especies casi hermanas. En el caso de la gamificación, aplicamos las leyes del Game Design y de la motivación al diseño de experiencias de engagement o motivación. Se trata de persuadir a los usuarios finales (todos somos players) de nuestro producto o servicio, fidelizándolos por completo y siempre, si se hace bien claro, en lo positivo. No se trata de programarlos como robots ante una máquina tragaperras, sino todo lo contrario. Ofrecerles una interesante experiencia, llena de interesantes opciones que tomar, que les permita alimentar múltiples placeres disfrutando de ese “guión no lineal” que ellos escriben. Y es que a los humanos nos encantan los placeres aunque a veces nos olvidemos de ellos. Sobre todo, cuando trabajamos. Demasiado estrés “del malo” a veces, ¿no?

300 XP. Que me excusen los sanitarios ante lo que voy a decir, por si suena poco riguroso. Espero que sí suene docente. Cuando los humanos “jugamos” liberamos una sustancia, la dopamina, que parece estar íntimamente relacionada con el aprendizaje y el conocimiento y, sobre todo, con su fijación en el cerebro. Y es que los buenos momentos no se olvidan nunca. Vamos, que no conozco a ningún ser humano que prefiera los “ratos miserables” a los “memorables”. Y ojo, que siempre tiene que imperar el rigor más absoluto. No estamos hablando de cosas que sean especialmente fáciles de diseñar. Ni que sean solamente para niños y niñas. En absoluto.

Ver  Yo gamifico, tú gamificas: evolución (III)

 

Este texto forma parte del artículo Misión: Yo gamifico, tú gamificas, ella gamifica… publicado por el Dr. Oscar García Pañella, Senior Gamification Consultant en Cookie Box, para la revista CatEconòmica nº515.

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