Entrenar criterio ante la toma de decisiones: el rigor detrás de los Culture Builder Games© de Cookie Box
Cada día tomamos decisiones. Algunas triviales —qué desayunar, cómo desplazarnos, qué ropa ponernos. Otras con implicaciones profundas: cumplir normas éticas, proteger la información de la compañía, gestionar riesgos de seguridad o tomar decisiones sostenibles.
Desde niños aprendemos a decidir experimentando, equivocándonos y corrigiendo. Sin embargo, en la vida profesional, las decisiones no siempre admiten errores; sus consecuencias pueden ser muy reales y, a veces, muy graves.
La cuestión no es solo qué decisión tomar, sino cómo se llega a ella: evaluar la situación, ponderar riesgos, anticipar impactos y sostener un criterio firme frente a lo incierto. Esa capacidad de juicio —ese criterio— no se aprende leyendo manuales o memorizando reglas. Se aprende haciendo, evaluando, interiorizando patrones y comprendiendo la complejidad de las situaciones.
El rigor del Game Design aplicado al aprendizaje
En Cookie Box partimos del rigor académico del Game Design y la gamificación. Los juegos bien diseñados no son solo entretenimiento: son herramientas científicas para entrenar habilidades cognitivas y sociales. Aplicando estas leyes, nuestras experiencias permiten entrenar el criterio en la toma de decisiones, enseñando a los jugadores a:
- Identificar situaciones
- Reconocer actitudes
- Evaluar riesgos
- Ponderar impactos
Cada una de estas competencias es clave para que los comportamientos adoptados estén alineados con los valores de la organización y reduzcan riesgos legales, reputacionales, de ESG, de ciberseguridad o de salud y seguridad.
Richard Bartle ya demostró hace décadas que no todos los jugadores aprenden ni deciden de la misma manera. Algunos buscan logros y recompensas; otros exploran cada rincón; algunos disfrutan de la interacción social y otros del desafío competitivo. Aplicar esta perspectiva al aprendizaje corporativo permite diseñar experiencias donde cada participante se involucra según sus motivaciones, pero todos desarrollan capacidad de juicio y criterio sólido.
Entrenar actitudes y no respuestas
Los programas de formación tradicionales suelen centrarse en conocimiento teórico y en “respuestas correctas”. Sin embargo, la experiencia demuestra que las personas no fallan por desconocimiento, sino por no sostener su criterio en el tiempo y por no reconocer los matices de situaciones complejas.
En nuestras experiencias formativas basadas en videojuegos, los dilemas no buscan que los jugadores acierten. No hay respuestas correctas o incorrectas. Lo que entrenamos es la capacidad de cada jugador para evaluar actitudes, identificar riesgos y adoptar comportamientos alineados con los valores y la cultura de la compañía.
Cada dilema plantea escenarios cotidianos en los que un personaje adopta una actitud determinada. Los jugadores deben analizar la situación, identificar los riesgos y ponderar las posibles consecuencias. Esta práctica repetida fortalece el criterio y permite que, cuando se enfrenten a situaciones reales, puedan tomar decisiones responsables y coherentes.
Aprendizaje experiencial y motivación
El aprendizaje real ocurre cuando decidimos, actuamos y evaluamos los resultados de nuestras decisiones, no solo cuando leemos o escuchamos. Este enfoque se apoya en teorías de aprendizaje experiencial y en la Self Determination Theory (SDT) de la psicología positiva, que identifica cuatro motivadores esenciales para aprender jugando:
- Autonomía: sentir que nuestras decisiones y acciones importan.
- Competencia: experimentar progreso y mejora personal.
- Propósito: percibir que nuestras decisiones impactan en el mundo real.
- Relación: interactuar con otros y ampliar la red de contactos.
En Cookie Box, diseñamos experiencias que integran estos motivadores de manera natural. Cada jugador siente que sus elecciones importan, que sus decisiones generan consecuencias y que su criterio se fortalece con la práctica. Es decir, aprenden a pensar y a juzgar, no sólo a memorizar reglas.
Gamificación e inteligencia artificial como catalizadores
Combinando Game Design, gamificación y tecnología, nuestras experiencias se adaptan a las motivaciones y estilos de aprendizaje de cada jugador. Un jugador motivado por logros recibe recompensas y medallas; otro motivado por exploración recorre todos los rincones del escenario; otro, por interacción social, colabora con compañeros o evalúa sus decisiones en relación con otros.
De este modo, los jugadores se enfrentan a zonas grises, dilemas complejos y escenarios donde no hay blanco o negro. Así, el criterio se fortalece de manera sostenida y natural.
Impacto en la cultura organizativa
Cuando entrenamos criterio y actitudes, la cultura corporativa se refuerza. Actitudes repetidas generan comportamientos sostenibles y reducen riesgos de todo tipo: legales, reputacionales, de ESG, de ciberseguridad o de salud y seguridad. Además, se establece un lenguaje común en la organización, permitiendo que los equipos reconozcan patrones y sepan cómo abordarlos, lo que facilita la alineación y la coherencia cultural.
En otras palabras, los Culture Builder Games© de Cookie Box no solo preparan para dilemas individuales; construyen una cultura colectiva de criterio y responsabilidad.
Elementos diferenciales de los Culture Builder Games©
Algunos de los aspectos que diferencian nuestras experiencias de otros formatos formativos son:
- No hay respuestas correctas o incorrectas: el foco está en el juicio y la actitud, no en el acierto puntual.
- Se entrena criterio sostenido: los jugadores repiten y reflexionan, interiorizando patrones de comportamiento.
- Se enfrentan a complejidad real: zonas grises, dilemas éticos y riesgos multidimensionales.
- Experiencias motivadoras y personalizadas: cada jugador se involucra según sus motivaciones y estilo de aprendizaje.
- Impacto medible en cultura: se refuerza un lenguaje común, se reducen riesgos y se fortalece la coherencia de la organización.
Conclusión
Entrenar criterio no es opcional; es fundamental para cualquier organización que quiera construir cultura, resiliencia y capacidad de respuesta ante dilemas complejos. Los Culture Builder Games© permiten entrenar el proceso de juicio, no la respuesta, en un entorno seguro, motivador y experiencial.
El aprendizaje ocurre cuando los jugadores deciden, actúan y evalúan. La repetición y la reflexión hacen que el criterio se interiorice. Así, cuando llegue el momento de enfrentarse a decisiones reales, los equipos no solo sabrán qué hacer, sino cómo sostener su criterio con confianza y coherencia.
Porque al final, las personas generalmente no fallan por no saber qué hacer sino por no sostener su criterio en el tiempo. Y eso, como todo lo importante, se entrena.
Óscar García-Pañella
Gamification & Serious Games expert & Partner at Cookie Box / Program Director (ENTI-UB, IEBS, EUNEIZ) / SGLab Director / Innovation Manager @ i-Game / VIC Project / TEDx Speaker / Forbes Most Creative